arreboladas mejillas
entregada mano
arpía asesina.
La Musa pasea.
Su andar es esquivo,
mientras reza amor
y ora delirios.
No piensa en nada.
Sólo Atlante ocupa su mente,
planeando sostener la bóveda,
alentando a la libertad inerte.
Ama, se conoce.
Entrega alma y corazón
en unas manos rudas
que no tendrán compasión.
Erato enamorada
¡Qué locura!
Atlante la besa,
furtivo,
y ella lame sus llagas
de poderosas marcas.
Amor despiadado,
despistado.
Erato se marcha
¿Tras quién?
Atlante la espera,
en un recodo olvidado.
Para Griego

2 comentarios:
Hermoso...
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