martes, 20 de abril de 2010

Erato

Dantesca visión
arreboladas mejillas
entregada mano
arpía asesina.

La Musa pasea.
Su andar es esquivo,
mientras reza amor
y ora delirios.

No piensa en nada.
Sólo Atlante ocupa su mente,
planeando sostener la bóveda,
alentando a la libertad inerte.

Ama, se conoce.
Entrega alma y corazón
en unas manos rudas
que no tendrán compasión.

Erato enamorada
¡Qué locura!
Atlante la besa,
furtivo,
y ella lame sus llagas
de poderosas marcas.

Amor despiadado,
despistado.

Erato se marcha
¿Tras quién?
Atlante la espera,
en un recodo olvidado.


Para Griego

2 comentarios:

Ore dijo...

Hermoso...

Edgar Hällen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.