Bajo los brazos, ensombrecida,
mirada perdida, voz apagada,
llevando dulces besos
a una bolsa de nada.
No tenía fuerzas, no tenía ganas,
ya nada le quedaba,
nada podía perder,
nada podía ganar.
Llevó cinco segundos de sonrisas
y miles de años de lágrimas
y un silencio
tras pasos ahogados.
Intentó ser feliz, mas no pudo
el pasado arrastró con sus cadenas
los pies albos, los pies ligeros
y contra el suelo el rostro inquieto.
Se resignó
pues su última esperanza
perdida vagamente
se fue en un intento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario