Y llegué a pensar
que jamás se llevarían mi secreto.
Y que el amor era una guerra
y que no regalaba armas.
Y llegué a pensar
que era poderosa guerrera.
Que había asesinado al sentido corazón
y que jamás sucumbiría.
Y llegué a pensar
en Cupido como un imbécil
y en afirmar que el amor
es una ramera que se vende al mejor postor.
Y llegué a pensar
que mi fortaleza era eterna.
Que nada de lo que sucediera la destruiría
y que no volvería jamás a cerrar los ojos.
Y llegué a pensar tantas cosas...
pero apareciste de la nada
bajo Eros vengativo...
destruyéndolo absolutamente todo...
y fui salvada...
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