Y de tus ojos, sangrantes,
caen lágrimas siniestras,
menguadas, llenas
de atardecer y de tumbas.
Y gimes, callada,
ahogando suspiros entre nicotina
y llenando cada espacio
de tus brazos, áureos,
de tus brazos, cansados.
Lloras, triste, melancólica,
besas sus manos, tus manos,
y deseosa, lanzas
de tus ojos, miradas.
Saltas al precipicio...
¡¡SUICIDA!!
Ya nada vale, la carne entregaste
pero no lo sabes...
Él llora en tu tumba antigua.
Y comienza...y termina...
y decides, desde el infierno...
...que jamás debiste nacer...
viernes, 11 de julio de 2008
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1 comentario:
*pasando a dejar flores*
palabras q calan profundo.
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