Me declaro vencida.
A tu cuello, a tus manos,
a tus ojos, a tu risa.
Me declaro derrotada.
Ante tus palabras,
a tus suspiros perdidos,
a tu amor con dueña.
Me declaro destronada.
Ante la miseria del pueblo,
ante la gloria del rey,
ante tu caballeresca hidalguía.
Me declaro perdedora.
Al juego ocioso que empecé,
a tus lúdicos "jaque",
a tu inconsciencia de mi querer.
Me declaro todo eso,
puesto que,
sin tú saberlo,
he caído a tus pies.
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