Y comienza a sonar Carlos Gardel. Comienzo a correr a los primeros sones de "La Cumparsita". Y mientras huyo, sonrío. Es mi infancia la que se resbala con cada nota. Es mi niñez la que se me cae de la piel con cada piano. Y de pronto, al girar una esquina, se acaba.
Miro a todos lados. Ya nada es como lo recordaba. Huí por mucho tiempo. Pero sonrío porque en mi huida olvido inclusive mi futuro. Porque renuncié a todo y a todos. Y soy feliz porque nada espero y nada me han de dar. Comienza a sonar el segundo son...
Perfume de mujer...
Me detengo unos segundos para fumar un cigarrillo y suspiro. El último tango que quería oír en París era ése. El cigarrillo encuentra su muerte definitiva entre mis labios y la suela de mis botas. Sigo corriendo, sigo huyendo. Para huir y correr tanto no se eligen las zapatillas. Botas altas y minifalda. Pantys negras y chaquetón. Cuando se huye no se tiene ni frio ni calor. Comienza a usarse la ropa más deseada. Con lo cual te gustaría que te encontraran.
El tango se acaba y me siento. Ya mis piernas no son las de antes. Ya el cigarrillo me cobra la cuenta. Respiro. Mi piel cansada y mis pasos envejecidos. Mis manos acarician la madera de la banca en la cual reposo. Y veo arrugas. Sonrío. Pronto moriré y se me fue la vida huyendo. En ese loco escape, alejándome, blasfemando, cantando, bailando, saltando, riendo, acariciando. Olvidé detenerme para trabajar pero jamás para retozar con un cuerpo masculino. Despertarse antes que él, para huir, para que él olvide tu nombre, tu cara, todo, y nunca nunca se le ocurriese buscarte. Suspiro. Comienza un nuevo tango y sé que es el último. El tango que siempre quise bailar con Él. Ese Él misterioso, ausente, tan fugitivo como yo. Nos miramos una vez en nuestra loca carrera. Sonreimos y nos detuvimos en un portal, un día frío, para intercalar respiración con labios. Para acariciarnos como lo hacen los amantes que jamás se amarán. Para abrazarnos, darnos el último beso y seguir cada cual su loca carrera.
Casi termina el último tango y me recuesto en la banca para volverme una sola con ella y así continuar huyendo en forma de banca, podrida en el aire, vuelta ceniza.
Todo se ve borroso. Todo se ve inconcluso. El último tango de mi eterna huida...
Fuga y Misterio...
jueves, 15 de mayo de 2008
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2 comentarios:
io creo q debería dejar de huir y dejarse atrapar de una buena vez.
besos lela
Manitaa...
últimamente no nos hemos topado mucho en Msnmessenger, pero espero andes muy bien!
te queiro muchow!
besín, y hasta pronto!
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