viernes, 25 de mayo de 2007

Cantó la alondra

Mirada perdida
entre los retazos
de pieles y cabellos
en que tienes
olvidada la memoria.

Muda desde hace eones
sin voz desde ayer
dos segundos que habló
dos vidas y media de silencio.

Alondra perdida,
alondra fugitiva
presa decidida
de cazadores y de hombres.

¿Por qué sales en la noche
tan fría y tan oscura?

Alondra decidida,
alondra combativa
mil batallas
entre flechas, balas y redes
que te han herido,
que te han atrapado,
que te han matado.

Ya tu trino no existe
se extinguió
una tarde otoñal
triste gorjeo te quedó
y preferiste callar.

¿Por qué hablas ahora, alondra
frente a la bestia que te ha dañado?

No sale canto, pero sale
un trino que pareciera rugido
ronco, gastado,
oscuro después de tanto encierro.

Le hablas a la bestia, a aquel que te devora
le hablas a él, le cantas en silencio.
Tus ojos brillan ante su mirada
y al ver sus garras
sabes el final, pero aún así
cantas.

Pequeña alondra...
sobreviviente ya a tantos cazadores.
Sobreviviente a tantos hombres.
Tienes una bestia ahora
a tu diestra y a tu siniestra.
Solo le cantas a una...
no a la que te cuida.
No a la que te protge.
Le cantas y murmuras a la que
con sus garras te abre el corazón.

Alondra cantora.
Calla ya.
No vale la pena sacar la voz
no cometas otro error.

¡Pequeña alondra!...
es inútil...
la alondra ya cantó...

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