Tu nariz invadiendo mi cuello
a propia petición mía,
fue la primera vez que me sonrojé
desde el nacimiento del mundo.
Come un chocolate, eso suaviza
especialmente desde que estás tan lejos
tan cerca, tan perdido
tan odiado, tan amado.
Aroma llevado hasta los confines
de un cielo negro dentro de mi mente
chocolate caliente, chocolate ardiente
quemando el pecho, quemando el vientre.
Toma y bebe, así entenderás
eres el chocolate que me han regalado
pero no me comeré aquella golosina
porque estas bañado en cianuro.
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