paseando mil veces
entre mil lunas
con mil soldados
un corazón solitario.
Al otro lado del abismo
sentado sin pasear
entre infinidad de musas
todas enamoradas
un corazón solitario.
Cabellos blancos a un lado del abismo.
Cabellos negros al otro lado del abismo.
A un lado del abismo
hay dos ojos curiosos,
que miran sin mirar
y que bailan con cada destello de luz.
Al otro lado del abismo
hay dos ojos calmados,
reflexivos, que ven más allá
y que descansan en pequeñas alegrías.
Por un descuido del destino
ambas miradas se cruzaron.
Los ojos inquietos se calmaron
y los ojos reflexivos, bailaron.
Blanco y negro son sus cabellos,
ambos corazones solitarios,
sonrieron sin pensarlo
y sin querer, se amaron.
Un puente se hace
entre un lado y otro del abismo.
Por un lado se usan armaduras de soldados
por el otro, velos y tocados de musas.
Caminan por el puente inconcluso
dos corazones solitarios.
Blanco mira a Negro con paciencia.
Negro mira a Blanco con nostalgia.
De un salto, una vez,
Blanco llegó a Negro y lo besó.
Infinidad de soldados saltaron
y de los brazos de Negro, Blanco fue arrancado.
Terminar el puente, la única solución.
Blanco coloca armaduras de soldados.
Negro coloca velos y tocados de musas.
y Cupido, sonriendo,
vela por ellos,
que nunca más serán
corazones solitarios.
La pequeña historia para P.A.L.C.

2 comentarios:
...Niña de extraño nombre....me gustó mucho este relato... me recordó cierta historia con cierta pequeña niña que dicesese es tu hija...un gran abrazo...te incluí en los links de mi blog.... Carpe Diem y Adios.
Perteneces a la eternidad;
lo dicen tus poemas y mis reiterados sueños
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