Un Bob Esponja,
un Profesor Salomón,
uno, dos, tres, cuatro
que lucen su nuevo nombre en cuestión.
Mira el de color morado.
Le duelen los pies de solo recordarlo.
El naranjo con un smile verde
le recuerda que puede dar sin descanso.
El blanco le rememora
su último año de misión.
El celeste le trae a la mente
su primera solitaria presentación.
El redondo verde
le grita que una vez creyó en Dios.
Solo quedan
Bob Esponja y Profesor Salomón.
Bob Esponja es la fiel prueba
que si puede trabajar con su frente en sudor.
Profesor Salomón sonríe
como su inicial fe en la religión.
Siete solapines descansan
colgados en la pared de su habitación
mientras ella lee un libro,
olvidando todo aquello que vivió.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario