Cierra los ojos la princesa eterna
que no posee ya sus guerreros
ni los dulces cantos de una alondra.
Ya no ríe la princesa eterna
cuya risa huyó con la última bandada
en una tarde invernal.
Ya no suspira la princesa eterna
vació todos sus suspiros
observando el fugaz recuerdo de Cupido.
Ya no ama la princesa eterna...
en un intento de olvidar
su corazón se acaba de arrancar...
domingo, 7 de octubre de 2007
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