sábado, 6 de octubre de 2007

Susurrando al viento...

Castillos infinitos colman
la paciencia inherente de la bestia.
Lleva nueve mil años vigilando la boca
de aquella amante preciosa.

¡La beso y qué!
Sacio mi sed en sus labios
amante perfecta ella es
puesto que todo acaba en sus rojos surcos.

Se acabó el dolor y la soledad.
El miedo, la cobardía y el desazón.
No temí más de mi verdad
no volví a ser completamente individual.

Abrí los ojos...
en medio de una calle estoy
el viento mi pelo revolotea
y roza un sin fin de veces mi boca.

Ya no hay miedo, ni dolor...
la desesperanza se fue, huyó...
sonrío triunfante, no deseo más
un susurro al viento, último mensaje...

Solo para acabar...
acabar amando, odiando, lo que sea,
pero acabar...
susurrando al viento
termino aceptando
el último mensaje a mi verdad...

Susurrando al viento que...

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